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miércoles, 6 de junio de 2007

La informática móvil es el “aula” del futuro

En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a expresiones como “campus virtual”, “foro online”, o “e-learning”. Todas ellas están relacionadas con el mundo académico, un entorno que ha encontrado en la informática y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) el mejor aliado para seguir innovando en las fórmulas docentes. Desde la óptica empresarial, la oportunidad ha sido aprovechada por algunas empresas entre las que destaca Toshiba, que ha desarrollado varios proyectos destinados a optimizar los procesos formativos.

Todas las universidades españolas cuentan hoy en día con las conocidas “aulas informáticas”, espacios donde se encuentran varios equipos de sobremesa a la disposición de los alumnos. Esta fórmula, sin embargo, se ha visto ampliamente mejorada a partir de proyectos como el “Aula Móvil”, impulsada por Toshiba, y que actualmente está funcionando en multitud de universidades españolas como la sevillana Pablo de Olavide, la Universidad de Granada, la de Cádiz, Málaga, Alcalá de Henares, o la madrileña Carlos III, entre muchas otras.

A partir de una idea sencilla, se ha conseguido que tanto la propia universidad como sus alumnos y profesores obtengan grandes beneficios. Toshiba ha diseñado unos “armarios” móviles en los que se almacenan equipos informáticos portátiles a disposición de alumnos y maestros.

Las bibliotecas universitarias custodian estos dispositivos para que los alumnos puedan retirar un portátil cada vez que lo necesiten. Dado que la tarea de los universitarios es cada vez más colaborativa, esta fórmula resulta muy apropiada para que los alumnos se reúnan en la biblioteca para realizar sus trabajos en grupo. “Esto significa un ahorro importante de costes por parte de la universidad, porque el espacio donde se ponían los PC ya no es necesario”, explica Said Sadaoui, Education Bussiness Manager de Toshiba.

Por otro lado, los profesores también pueden usar los “armarios” diseñados por Toshiba para “acercar el aula a los alumnos”, pudiendo hacer las clases en estos entornos de trabajo común con todas las prestaciones informáticas a su alcance.

Los contenedores móviles sirven, a su vez, para cargar las baterías de los portátiles una vez se han usado, y para formatear su contenido de manera que el siguiente usuario lo encuentre en perfectas condiciones.

Proyectos como éste son de enorme utilidad para la comunidad universitaria, pero a priori no suponen una fuente de ingresos significativa para las empresas del sector, puesto que los precios se ajustan al máximo para que las universidades puedan permitírselo. La apuesta de Toshiba, no obstante, es una inversión de futuro, tal y como explica Sadaoui, quien afirma que “si bien el educativo no es un mercado rentable a corto plazo, sabemos que es una inversión, puesto que los alumnos se familiarizarán con nuestra marca y la escogerán en el futuro. En Toshiba hemos sido pioneros en este tipo de colaboraciones, y hoy en día somo el socio tecnológico de referencia para la comunidad universitaria”.

Se acabó “tomar apuntes”
Los proyectos educativos son una fuente inagotable de creatividad e innovación para el desarrollo de nuevos productos. En este sentido, una de las últimas apuestas de Toshiba son las “aulas multimedia”, un proyecto que tiene como objetivo sustituir las pizarras convencionales.

En estas aulas adaptadas, hay un ordenador portátil, un proyector, y una pizarra interactiva multimedia.

No hace falta que el alumno asista presencialmente a la clase, porque a través de una “invitación” electrónica, podrá acceder a lo que el profesor está explicando en esta particular pizarra. En ella se muestra el contenido de la presentación que el maestro ha preparado, y sobre ella se pueden realizar modificaciones, anotaciones y todo tipo de comentarios gracias a un “bolígrafo” especialmente diseñado a este fin. La interactividad no es menor que en el caso de una aula convencional, ya que el profesor tiene la potestad de “invitar” a sus alumnos a participar en lo que sale en pantalla.

El mayor reto en el caso de las aulas multimedia es “formar a los docentes para que sepan utilizar esta tecnología y le saquen el máximo provecho”, según Sadaoui. Los alumnos son más fáciles de “entrenar”, sobretodo teniendo en cuenta que, con esta fórmula, se acabó la tradicional tarea de tomar y copiar apuntes en clase: sólo hay que hacer “clic” al final de la sesión para que todos los alumnos reciban el contenido de la presentación del día, o para que la tengan disponible en red para descargarla cómodamente en su propio ordenador.

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