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miércoles, 24 de octubre de 2007

El teclado, a la basura

La voz y las manos de los usuarios serán las vías de comunicación para interactuar con los ordenadores del futuro

Manejar ordenadores sin teclado, como millones de personas vieron hacer al actor Tom Cruise en la película Minority Report, puede dejar en breve de pertenecer al terreno de la ciencia-ficción. Las empresas de tecnología están desarrollando nuevas maneras de interactuar con las máquinas que rodean a los usuarios; en ellas no hay sitio para el teclado, el ratón o los mandos convencionales.

No es una cuestión de modas. A medida que la informática se extiende en la sociedad, colectivos como la tercera edad necesitarán tener acceso a ella sin verse frenados por lo que perciben como un sistema de manejo que, a su edad, les parece imposible de aprender. Por eso, en Estados Unidos han surgido iniciativas como el Centro para la Investigación y Educación en Envejecimiento y Mejoras Tecnológicas, auspiciado por el Instituto Nacional de la Salud y el Instituto Nacional de Enjevecimiento.

Pero en conjunto, a medida que la tecnología de consumo vaya ganando en potencia y prestaciones, la práctica totalidad de la población necesitará nuevas maneras de acercarse a ella.

Este objetivo es posible, lo que ha quedado claro gracias a iniciativas como la de Nintendo, que en su consola Wii ha sustituido el mando tradicional por otro sensible al movimiento, acercando el mundo de los videojuegos a millones de usuarios que, hasta entonces, lo consideraban demasiado complicado para ellos. Lo que ha funcionado para el ocio, puede adaptarse también a otras necesidades del día a día.

Mesas inteligentes

Hay otros ingenios a punto de llegar: este otoño, Microsoft lanzará la Surface, una pantalla plana de 30 pulgadas que funcionará como un ordenador táctil. Sin botones ni teclado, el usuario operará sólo con pasar la mano sobre ella. Los documentos de trabajo aparecen esparcidos por la superficie y se podrán ordenar de la misma manera que se manejarían sus equivalentes de papel, arrastrándolos y señalándolos con el dedo.

Museos, restaurantes –donde actuarían como mesa inteligente, que desplegaría todo el menú– y hoteles –Microsoft ya tiene un acuerdo con la cadena Hilton– son los primeros compradores de este ingenio. La jefa de producto de Microsoft Ibérica, Mónica Iglesias, asegura que ya están recibiendo muchos pedidos. El precio estimado de 5.000 dólares no parece echar atrás a los que quieren tener en su casa un ordenador futurista.

Muros interactivos

Pero todo indica que tendrán dónde elegir. Accenture Technology Labs está, a su vez, trabajando en su muro interactivo, una gigantesca pantalla táctil donde el usuario opera de un modo similar a la navegación por hipertexto, pasando de una pantalla a otra con un solo toque.

La compañía estadounidense Motorola, por su parte, va un poco más allá, sustituyendo la pantalla táctil por la escritura a dedo. Para ello toma como base el reconocimiento de trazo que actualmente funciona en las agendas PDA. Sus laboratorios en Shanghai llevan años desarrollando una pantalla donde puede escribirse y dibujarse directamente con la mano, sin necesidad de punteros ni otros elementos externos.

Ésta es una propiedad especialmente útil para el mercado asiático, cuyos sistemas de escritura carecen de un alfabeto convencional. De momento, Motorola ya ha adaptado este sistema para su nueva generación de teléfonos móviles.

Sistemas muy mejorables

No todos los nuevos sistemas de tratar con la tecnología tienen éxito. Hace cinco años, Microsoft anunció que el futuro de la informática transportable estaba en los Tablet PC, una variante de ordenador portátil con dos pantallas –una convencional y otra táctil– que el usuario cambiaba a voluntad. Un puntero le permitía escribir y manejar la pantalla táctil de un modo muy similar a como lo haría en un cuaderno convencional.

Sin embargo, este tipo de ordenadores hoy apenas representa el 2% del mercado de portátiles y ello se debe, entre otras causas, a su elevado precio y a un detalle básico: el común de los usuarios encuentra muy pocas aplicaciones para un Tablet que no pueda tener un PC convencional y más barato.

Hablar directamente con los ordenadores es otra cosa. El reconocimiento de voz se vendió a finales de los años 90 del siglo XX aplicado a programas de escritura, pero, una vez más, su uso fue más complicado que el tecleo convencional.

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